Quería compartir aquí mi experiencia aunque el tema ya se ha explicado varias veces en este espacio.
De hecho, fue gracias al blog que encontré una primera pista que investigar.
Todo comenzó en abril después de una relación con mi pareja que fue bastante dolorosa debido a una micosis. Desde ese momento, comencé a tener necesidad frecuente de orinar, dolor en la uretra y en la parte baja del abdomen. Los síntomas eran muy similares a los de la cistitis, con una diferencia importante: no sentía dolor al orinar y orinaba en abundancia.
A pesar de ello, los síntomas no desaparecían. Consulté a un médico que me recetó M*****l sin hacer un cultivo de orina. Tomé varios ciclos, tres en total. Sin embargo, los exámenes nunca detectaron bacterias. En una ocasión se encontraron leucocitos, atribuidos a la micosis vaginal y, por lo tanto, tratados.
Mientras tanto, pasaban los meses, pero las molestias urinarias continuaban. Consulté a varios especialistas (ginecólogo, urólogo, médico de cabecera, etc.), pero sin encontrar una solución.
Hasta que alguien me habló de la hipertonía del perineo. Al informarme, me di cuenta de que muchos de los síntomas descritos coincidían perfectamente con los míos.
Además, soy una persona muy deportista (practico equitación 3-4 veces por semana desde los 18 años) y también bastante ansiosa, dos factores que pueden contribuir a esta afección.
Así que volví a mi médico de cabecera para hablarle de esta posibilidad y de la rehabilitación del suelo pélvico. La respuesta fue: «La rehabilitación no se hace si no se han tenido hijos». Me fui sin ninguna solución y con mi problema sin resolver.
Posteriormente, consulté a una obstetra extraordinaria que, tras examinarme, me dijo claramente: «Sufres hipertonía del suelo pélvico. Debes hacer rehabilitación, es muy probable que tus síntomas estén relacionados con este problema muscular».
En resumen: llevo tres meses haciendo rehabilitación pélvica y mi vida ha cambiado.
Ya no tengo dolor ni molestias durante las relaciones sexuales y mi vejiga ya no me causa sufrimiento.
¡Ánimo a todas!