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Disbiosis digestiva, SII y cistitis: la relación entre intestino y vejiga

La microbiota humana, cuando está sana y equilibrada, proporciona casi el 80% de la competencia inmunitaria del organismo. En caso de disbiosis, este equilibrio fisiológico que existe entre la flora comensal heterogénea que puebla el intestino (compuesta por levaduras, bacterias y virus) y el huésped (nosotros) se rompe. Así pues, queda claro hasta qué punto la disbiosis intestinal puede influir en la propensión a las infecciones en particular las urinarias (y más generalmente las urogenitales).  

Génesis del síndrome del intestino irritable

En el caso del Síndrome del intestino irritable (SII), la causa raíz de los síntomas es casi siempre la disbiosis intestinal. Para una resolución completa y duradera del problema en su origen, hay que buscar, identificar y tratar adecuadamente la fuente primaria del SII. Como consecuencia de la disbiosis, los síntomas son digestivos y aparecen primero a nivel intestinal (como diarrea, meteorismo o estreñimiento) y después a nivel gástrico (como ardor, reflujo, pesadez e hinchazón). Estas señales tienden a autoalimentar la disbiosis ya que generan una mala digestión y una mala absorción de nutrientes, inducen procesos inflamatorios en la mucosa intestinal e incluso pueden llevar al desarrollo de una hiperpermeabilidad intestinal.

La combinación de estas reacciones en cadena constituye la base para el desarrollo de otros problemas entre ellos la cistitis bacteriana (debida a la ascensión o migración bacteriana).

Cistitis, SII y disbiosis intestinal: el círculo vicioso

En la mayoría de los casos, ante la aparición de una cistitis bacteriana, se recurre a una respuesta médica «estándar» (según las recomendaciones actuales): la terapia antibiótica. Sin embargo, este enfoque, especialmente si se repite, exacerbará la disbiosis y, por tanto, la recurrencia de los síntomas y trastornos del SII, creando un efecto de «círculo vicioso».

¿Qué hacer en caso de SII y cistitis?

Es importante subrayar que el SII y la disbiosis casi nunca son los únicos factores de riesgo de la cistitis. Al contrario, son más bien factores secundarios que pueden ser predisponentes o mantenedores. Además, el SII y la disbiosis suelen estar presentes durante mucho tiempo mientras que la cistitis aparece y se cronifica más tarde. Por este motivo, a menudo se descuida el tratamiento del SII y la disbiosis, lo que los convierte en la principal causa de recurrencia o fracaso de los intentos de resolver la cistitis.

Peor aún, en el caso de la profilaxis antibiótica, la cistitis, de ser un factor secundario, puede empeorar y convertirse en predominante.

En circunstancias en las que coexisten el SII y la cistitis bacteriana recurrente, es necesario definir una estrategia de gestión y prevención dirigida tanto a proteger las vías urinarias como a restablecer el equilibrio de la flora intestinal.

Este enfoque (que puede ser natural) deberá adaptarse al individuo y, por tanto, personalizarse, teniendo en cuenta:

– todas las facetas de la cistitis: factores predisponentes y precipitantes de los episodios agudos, balance global de la esfera urogenital

– todos los matices del SII: factores de riesgo, especificaciones del tránsito, grado de inflamación de la mucosa, posible presencia de hiperpermeabilidad intestinal, síndrome de activación de mastocitos (SAM), intolerancia a la histamina

Puede parecer complejo pero se trata simplemente de encontrar una solución para cada factor de riesgo.

Invitamos a todos los interesados a solicitar una consulta personalizada por correo electrónico a: contacto@deakos.com

 

 

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