Message Icon
E-Mail
contacto@deakos.com
Phone Icon
Número de teléfono
+39 0187 575150

Trastornos ginecológico y el eje intestino-cerebro: un círculo vicioso

El eje intestino-cerebro es una densa red de conexiones bidireccionales entre el sistema nervioso central y el entérico que, cuando se encuentra en equilibrio, garantiza un bienestar psicofísico óptimo para el individuo.

Sin embargo, hay situaciones en las que esta densa red de intercambios neuroquímicos se ve comprometida, lo que provoca cambios en las respuestas fisiológicas.

Por un lado, las infecciones que afectan a la zona urogenital suelen estar relacionadas con una alteración de la microbiota intestinal; en particular, se observan comorbilidades con trastornos intestinales como el Síndrome del intestino irritable (SII), las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), la proliferación bacteriana en el intestino delgado (SIBO) y el Síndrome del intestino permeable (Leaky Gut Syndrome). Estos trastornos, que pueden alterar la integridad del epitelio intestinal, provocan una malabsorción de elementos esenciales acompañada de una relativa carencia orgánica, la reabsorción de sustancias tóxicas, la proliferación y la posible colonización de bacterias patógenas así como el debilitamiento del sistema inmunitario.

Por otro lado, las mujeres que padecen infecciones bacterianas o fúngicas crónicas suelen someterse a tratamientos con antibióticos o antifúngicos que no hacen más que empobrecer aún más la microbiota intestinal, alterando su equilibrio fisiológico.

En estas situaciones, la comunicación neuroquímica entre el intestino y el cerebro se ve comprometida y las repercusiones sobre el bienestar psicofísico pueden llegar a ser significativas:

una microbiota alterada y una barrera intestinal dañada pueden provocar la translocación bacteriana (migración)

los niveles elevados de citocinas proinflamatorias, tanto locales como sistémicas, pueden provocar una alteración en la liberación de serotonina y otros neurotransmisores

Estos procesos pueden provocar cambios en la transmisión aferente que den lugar a una disfunción en las comunicaciones entre el intestino y el cerebro. A largo plazo, estos factores pueden conducir a una desregulación de los circuitos cerebrales responsables de la elaboración y modulación del dolor, el estado de ánimo y los ritmos sueño-vigilia, creando un círculo vicioso de interacciones e intercambios neuroquímicos desadaptativos entre el intestino y el cerebro.

Las infecciones urogenitales recurrentes tienen, por lo tanto, repercusiones a nivel físico, pero también pueden acarrear graves consecuencias en el plano psicológico y social. Por eso, su manejo requiere ante todo un enfoque personalizado y un análisis inicial minucioso de los trastornos y sus repercusiones, con el fin de planificar un abordaje individualizado y multimodal, basado en la historia clínica de la paciente y en la evaluación de los exámenes diagnósticos, teniendo en cuenta los factores predisponentes y desencadenantes.

Los puntos clave de este abordaje serán, por lo tanto:

reducir o prevenir los factores predisponentes y desencadenantes

actuar de forma decisiva sobre el componente bacteriano, fúngico o inflamatorio, previniendo los episodios recurrentes

restablecer el equilibrio fisiológico de la flora bacteriana, garantizando la integridad de la pared intestinal

• reducir el hipertonismo de la musculatura del suelo pélvico (si lo hay)

Deja una respuesta

Are you human? Please solve:Captcha